
Acogiste en tu seno al hombre que desnudo se levantó y comenzó a ver a través de la mentira, la que abriste el progreso de una multitud. La única que no reclama nada, ni por estar bajo el calor de los corazones enfermos, bajo el hielo de las esperanzas perdidas en el olvido, acompañando al silbo del viento merecedor de aplausos, amiga fiel de la basura que juntas jugaron a ver quien llegaba mas lejos; sofocada de la realidad existente en los pies de las personas y en las decisiones de elevar aquel ego de una faceta encarcelada a la justificación de vivir.
Un estereotipo de inspiración y culpabilidad es como te califican, de allí fuiste y allí te quedarás, seguirás existiendo y cobijando la mente de aquellos que desean olvidarse de todo, del mundo y de ellos mismos, mostrando direcciones hacia pasajes extraños de la vida y acompañando al vagabundo, dueño de sus hechos y delirante a las criticas.
Cuando camino por tu espalda y recorro tu columna vertebral, me pregunto, si camino así? a donde llegaré? Llegaré quizás a dibujar el sentimiento reprimido de la sociedad? O a dramatizar frente a una multitud de ciegos? Pues solo quedarán en el momento de actuar con propia decisión. Ahora quiero salir de tu maldita herida, salir de la infección que ocasiono mi egoísmo; buscaré la enmienda que logre unir cada parte de un tejido mundial con plaquetas que vendan en la calle de la experiencia.
Nacerá esa costra que muy pronto se convertirá en la cicatriz que te marcará como una victima mas del sufrimiento colectivo, cuando llegue a tu pecho voltearé a ver lo que pasó; y cuando esa cicatriz se haya convertido en una cordillera de recuerdos y metas logradas, encontraré la forma de caminar descalzo por tu barba de tres días.
Y tu hedor producido por el exceso masoquismo cierto de lánguidas personas, no las tratare de llenar con tierra escondiendo algo que pronto se descubrirá, sino que no importará ahogarme en tales olores, con tal de curar cada milímetro de un todo contaminado. Ahora tus alcantarillas supuraran olores guardados en la mente y traídos al momento, construyendo vagones de rosas y borradores.
“Se necesita tener más de una razón para salir y mostrarnos desguarnecidos y con el rostro lleno de esperanzas, con un tiente de ocurrencia y razones resumidas en querer y poder”.

